El Primero de Mayo: dignidad colectiva y la reivindicación del trabajo

ASIEB ingeniería en las calles de Bogotá

En el escenario de las movilizaciones del Día Internacional de los Trabajadores, la Asociación Sindical de Ingenieros al Servicio de las Empresas de Energía (ASIEB) hizo presencia con su Junta Directiva y algunos de sus afiliados, esta participación que desmantela el mito de que la especialización técnica y profesional es ajena a la lucha popular, no se limita a la lucha salarial, sino que busca la salvaguarda de la infraestructura energética como un bien común. La lucha de ASIEB es contra la lógica que prioriza el lucro económico sobre la soberanía energética:

  • Denuncia de la privatización: Crítica frontal a la entrega de activos estratégicos a capitales que priorizan la rentabilidad corporativa sobre la cobertura social.
  • Rechaza la tercerización laboral: Alerta técnica sobre el deterioro de la calidad del servicio y la precarización del empleo especializado que sostiene el sistema eléctrico.
  • Crítica al marco regulatorio: Señala una legislación que favorece a las multinacionales en detrimento del bienestar de los trabajadores y del usuario final.

Esta postura de ASIEB ha transformado la percepción del sector eléctrico nacional, recordándonos que la energía debe ser un derecho y no una mercancía sujeta a los intereses del mercado. Este clamor de los profesionales de la ingeniería contemporánea reclama la memoria de una lucha centenaria, recordándonos que cada derecho ganado hoy fue ayer una utopía escrita con sangre.

Representantes de ASIEB con la ex-ministra Susana Muhamad

De los mártires de Chicago a la memoria global

La memoria histórica no es un ejercicio de nostalgia, sino una herramienta de cohesión estratégica para el movimiento obrero. El sacrificio de 1886 opera como el «mito fundacional» que dotó de sentido a la jornada laboral de ocho horas. Aquella determinación de quienes desafiaron el orden industrial en la Plaza de Haymarket sigue siendo el faro que guía la resistencia contra la concentración de la riqueza.

La historia, sin embargo, es un territorio en disputa. Durante décadas, el macartismo y la Guerra Fría intentaron borrar esta gesta en su propio epicentro, reemplazando el Día del Trabajador por el «Día de la Lealtad Americana». No obstante, en 2026 asistimos a una resurgencia global sin precedentes. Es profundamente simbólico que en el corazón mismo del capitalismo se hayan registrado casi 5.000 acciones a través del movimiento May Day Strong. Los Democratic Socialists of America (DSA) han rescatado del olvido los nombres de Albert Parsons, August Spies, Adolph Fischer, George Engel, Louis Lingg y Samuel Fielden, demostrando que el legado de los mártires no puede ser extinguido por decretos oficiales. El hecho de que figuras como el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, participen en estos actos —un hito no visto desde el New Deal de 1934— confirma que la lucha contra el neofascismo y la desigualdad es hoy una marea imparable.

Este renacimiento internacional, que conecta las calles de Los Ángeles con las de Chicago, se traduce en Colombia en una agenda de transformación que busca romper con décadas de exclusión y violencia política.

Geografía de la protesta: el pulso de una nación en cambio

La descentralización de la jornada permitió que las plazas principales funcionaran como termómetros de la gobernabilidad. Los discursos no fueron simples efemérides; fueron la respuesta política a un bloqueo institucional que ha intentado asfixiar los cambios sociales en el país.

  • Medellín: Bajo el grito de «¡El pueblo despertó!», el presidente Gustavo Petro presentó un balance de vida frente a la Asamblea Nacional Constituyente. Más allá de la retórica, destacó la reducción sustancial de la mortalidad infantil y el impacto del bono pensional de $ 230.000 para más de tres millones de abuelas y abuelos. Petro justificó el llamado constituyente como la única salida ante la «trampa» en el Senado —dominado por mayorías clientelistas— y el «archivamiento» de reformas fundamentales por parte de sectores del poder judicial.
  • Hitos de Gestión:
    • CONPES del Trabajo Digno, una inversión sin precedentes de 1.82 billones de pesos para 104 acciones de transformación laboral.
    • Plan Integral de Reparación Colectiva para el movimiento sindical, que incluye 180 acciones para honrar la memoria de los líderes perseguidos, asesinados y exiliados.
  • Bogotá: El candidato presidencial Iván Cepeda ratificó la urgencia de un Estatuto del Trabajo que proteja a la economía popular y la revolución agraria. Cepeda enfatizó que la reforma pensional debe blindarse frente al sector financiero, vinculando la dignidad del trabajador con la justicia social histórica.

El Salario Real y el Horizonte de las Reformas

El cierre de esta jornada nos sitúa ante una tensión técnica crítica. Mientras el Gobierno Nacional fijó el salario mínimo en $2.000.000 (incluyendo el auxilio de transporte) como una medida de justicia para 8 millones de trabajadores, la Junta Directiva del Banco de la República decidió mantener una tasa de interés alta de un 11,25%. Esta ortodoxia monetaria actúa como una mina que erosiona el ingreso real de las familias, favoreciendo el enriquecimiento de grupos financieros como Sarmiento Angulo y el Grupo Empresarial Antioqueño (Bancolombia), en un país donde el 10% más rico concentra el 60% de los ingresos.

En esta disputa de modelos, el concepto de salario vital emerge como una herramienta para la equidad, para cumplir derechos fundamentales, y representa un cambio de paradigma en la forma en que se define el ingreso mínimo de los trabajadores.   A diferencia del enfoque tradicional, que se centraba en la inflación y la productividad para ajustar el salario mínimo, el salario vital busca garantizar una calidad de vida digna para el trabajador y su familia.

Finalmente, la jornada demuestra que las reformas sociales «necesitan calle». Sin la movilización popular constante, los avances corren el riesgo de ser diluidos por una oposición que prefiere el estancamiento a la pérdida de privilegios. El Primero de Mayo de 2026 reafirma que el trabajo es el eje de la dignidad humana. La movilización de organizaciones como la ASIEB, sumada al respaldo al Poder Constituyente, confirma que Colombia no solo conmemora su pasado, sino que está disputando activamente su futuro para que la alegría, como dijo el presidente, «anegue el alma del pueblo».

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