ASIEB en la Cumbre Internacional «Economía para la Vida»: prospectiva energética y soberanía tecnológica

Entre el 2 y el 4 de mayo de 2026, Bogotá se convirtió en el epicentro del pensamiento crítico global al albergar el Encuentro Internacional «Economía para la Vida: Hacia un Nuevo Orden Económico Internacional». Convocado por el Gobierno de Colombia, la Internacional Progresista y con el apoyo del Centro de Pensamiento VIDA, el evento reunió a destacados economistas, ministros de Estado, académicos y organizaciones sociales de cuatro continentes.

Nuestra Asociación Sindical de Ingenieros al Servicio de las Empresas de Energía de Bogotá (ASIEB), estuvo representada por su presidenta la ingeniera Ibeth Herrera. Para ASIEB, este encuentro no solo representó un potente ejercicio de prospectiva para la visión de largo plazo de Colombia, sino un espacio estratégico para definir el rumbo técnico, laboral y soberano de la transición energética regional.

Balance general del evento: un cambio de paradigma urgente

La cumbre partió de una premisa contundente expresada por los diferentes conferencistas: el modelo neoliberal y el Consenso de Washington se han agotado, dejando a su paso niveles de desigualdad históricos y una crisis climática sin precedentes.

En la apertura del evento, el ministro de Hacienda de Colombia, Germán Ávila, articuló un discurso que la delegación de ASIEB catalogó como un faro orientador para la política macroeconómica del país. El ministro Ávila insistió en que el orden económico heredado del siglo XX se construyó sobre premisas falsas, tales como la creencia de que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) distribuiría automáticamente el bienestar.

Ávila planteó un cambio radical en las preguntas de la política pública:

“Durante demasiado tiempo la pregunta fue: ¿cuánto crece la economía? Las preguntas correctas ahora deben ser: ¿cómo crece?, ¿para qué crece? y ¿para quién crece?”

Bajo esta nueva perspectiva, la «Economía para la Vida» se define como un programa político pragmático y respaldado por la evidencia: entre 2022 y 2025, a pesar de un crecimiento moderado del PIB, cerca de dos millones de personas salieron de la pobreza en Colombia y el desempleo estructural descendió a mínimos históricos, demostrando que la priorización de la dignidad humana y el fortalecimiento de lo público es una fórmula viable.

El sector eléctrico en el centro de la transición justa

Para los ingenieros y trabajadores del sector energético, las discusiones de la mesa de «Clima, Energía y Recursos Naturales» cobraron un valor central. Durante el debate, se abordaron dinámicas críticas en torno a la descarbonización y el riesgo latente del denominado «colonialismo verde», una estructura en la cual el Norte Global intenta imponer la exportación de materias primas y energía limpia de bajo costo desde el Sur Global, manteniendo la concentración de patentes, tecnologías y rentas financieras en sus propios países.

Frente a este escenario, ASIEB rescata y respalda las propuestas estructurales que surgieron del debate, sintetizadas en cuatro pilares de transformación para el sector eléctrico:

Desmercantilización y la energía como bien común

Se debatió la necesidad imperiosa de desmercantilizar la provisión de energía eléctrica. La electricidad no puede ser tratada como una simple mercancía (commodity) sujeta a la especulación financiera, sino como un servicio público esencial y un derecho humano fundamental. Al garantizar mínimos vitales energéticos y la gestión de tarifas basadas en costos reales de operación (y no en lógicas de rentabilidad extractiva), el costo de vida deja de depender exclusivamente del salario individual y pasa a ser colectivizado, reduciendo la brecha de equidad de forma directa.

Gestión pública y fortalecimiento de las empresas estatales

La soberanía energética requiere empresas públicas fuertes y técnicamente capaces. ASIEB, históricamente comprometida con la defensa del patrimonio público Bogotá, coincide en que la transición debe ser liderada por el Estado. No se trata simplemente de sustituir una fuente de generación por otra bajo las mismas lógicas de acumulación privada; se trata de transformar quién produce, quién decide y para qué fines sociales se genera la energía.

El rol de los trabajadores en la democratización energética

La transición energética no se realiza de forma automática ni a través de algoritmos financieros en el extranjero; se sostiene sobre el conocimiento acumulado de los trabajadores de la energía, los ingenieros, los técnicos y las comunidades locales. La democratización del sector implica incorporar de forma vinculante los saberes obreros y la planificación democrática en el diseño de los proyectos de generación, transmisión y distribución de energía.

La visión de ASIEB: integración regional y prospectiva técnica

Según la ingeniera Ibeth Herrera, representante de nuestra asociación en el encuentro, la participación en estas jornadas de debate dejó tres grandes certezas que deben trazar la ruta de largo plazo para el sector eléctrico en Bogotá y el país:

Un potente ejercicio de prospectiva nacional

«El debate internacional nos muestra que Colombia ya no es un actor pasivo que recibe directrices del Fondo Monetario Internacional o de las agencias de cooperación del Norte Global», señala la ingeniera Herrera. «Este evento fue un ejercicio riguroso de prospectiva técnica y económica. Nos permite planificar a 10, 20 y 30 años la reconversión de nuestra matriz energética, adelantándonos a las crisis globales de suministro mediante la planeación estatal y la soberanía de nuestros propios recursos».

Sintonía con la política fiscal del Ministro Germán Ávila

La delegación técnica de ASIEB valoró de manera sobresaliente la claridad técnica y política del ministro de Hacienda. «La política fiscal colombiana hoy entiende que la inversión en infraestructura de servicios públicos e innovación tecnológica no es ‘gasto improductivo’, sino el pilar de la reindustrialización nacional», explica Herrera. «Financiar la transición del sector eléctrico sin caer en las trampas del endeudamiento externo asfixiante exige, tal como lo planteó el ministro, una lucha frontal contra la evasión fiscal y un sistema de tributación progresivo que dote de recursos reales al presupuesto de la transición».

La integración regional como la única salida soberana

Uno de los puntos de mayor coincidencia para ASIEB radica en la urgencia de materializar la integración energética latinoamericana. Durante los paneles, expositores como Mónica Bruckmann y José Miguel Ahumada expusieron la necesidad de romper el patrón primario exportador de la región.

«América Latina posee las mayores reservas de litio, cobre, recursos hídricos y radiación solar del planeta. Sin embargo, seguimos importando tecnologías y equipos refinados», advierte la ingeniera Herrera. «La verdadera soberanía energética no se logrará de forma aislada. Necesitamos una integración regional de las redes eléctricas, que permita compensar las variabilidades de generación limpia entre países y, fundamentalmente, la creación de cadenas regionales de valor tecnológico. Esto implica que la ingeniería colombiana coopere directamente con centros de desarrollo en Brasil, Chile y Ecuador para fabricar nuestras propias tecnologías de almacenamiento y transmisión».

El Compromiso de ASIEB con la ingeniería del futuro

ASIEB reafirma su compromiso con el desarrollo científico, la excelencia técnica y el fortalecimiento de la infraestructura pública de energía en Bogotá y Colombia. La cumbre «Economía para la Vida» nos ha demostrado que las alternativas al modelo neoliberal y la construcción de un nuevo orden energético internacional no son utopías académicas, sino proyectos políticos en construcción.

Como profesionales y trabajadores de la energía, seguiremos aportando nuestro conocimiento, rigor técnico e independencia sindical para asegurar que la energía siga siendo un motor de bienestar social, justicia ambiental y soberanía nacional. ¡Por una ingeniería al servicio de la vida y del pueblo colombiano!

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